
Acoso Sexual:
"Cualquier tipo de acercamiento o presión de naturaleza sexual tanto física como verbal, no deseada por quien la sufre, que surge de la relación de empleo y que da por resultado un ambiente de trabajo hostil, un impedimento para hacer las tareas y/o un condicionamiento de las oportunidades de ocupación de la persona perseguida"
¿Pero qué pasa cuando esto ocurre en una ambiente académico universitario?
Pongamos por ejemplo una Universidad de carácter privado, en la que cierto profesor abusa de su situación de poder.
En este caso, el profesor aprovecha el hecho de impartir una asignatura de primer curso a la que mayoritariamente asisten alumnas de 18 años recién entradas en el mundo universitario. Las presas inocentes y perdidas acuden a su despacho buscando orientación puesto que dicho profesor imparte como máximo media hora de clase, cuando lo que le corresponde es una hora.
Y si no necesitas orientación, se asegura de que nunca hayan suficientes fotocopias para repartir en clase, dando la opción de subir al despacho a los que se hayan quedado sin ellas.
Cuando subes allí, obliga a las alumnas a entrar de una en una. Finge no saber dónde guarda las fotocopias de cada tema para que le ayudes a buscarlas por todo el despacho, incintándote incluso a buscar por los armarios a nivel del suelo. Así, mientras no sabes muy bien cómo reaccionar, él observa fijamente cómo te agachas para buscar los apuntes. Luego, te pone la mano sútilmente en la cintura y te aparta cuidadosamente porque de pronto se ha acordado de dónde dejó aquellas fotocópias, repartidas en clase dos días antes.
Es de extrañar también, que la mayor parte de suspendidos en cada convocatoria sean de sexo femenino. Fórmandose colas de hasta tres horas delante de su despacho en las que las chicas comentan sin saber muy bien que hacer, los tocamientos y acercamientos sufridos en ocasiones anteriores.
Mientras, en el interior del despacho, el profesor disfruta las revisiones de exámenes, más que cualquier otra visita del año. Una vez entras allí, te invita a sentarte cordialmente y te indica la silla en la que debes sentarte. Punto importante, puesto que la silla en la que te sientas se encuentra a pocos centímetros de la pared del despacho. De esta forma, con el examen encima de la mesa, se va acercándo lentamente hasta que por mucho que intentes apartarte, te quedas acorralada entre su silla y la pared.
Es entonces cuando comienza a comentar el examen subiendo cuidadosamente su mano hasta tu muslo. La depósita allí durante unos segundos y empieza a frotarla suavemente contra tu piel, o contra la tela que cubra tus piernas.
Pero claro, tú no sabes qué hacer. Es una Universidad Privada, inspirada en la doctrina social y cristiana, piensas. No es posible que sean tan hipócritas. Pero sí, está pasando, es todo muy sútil, pero es un delito, es Acoso Sexual.
Y te entran unas ganas enormes de hacer público el suceso, de que todo el mundo se entere de lo que ocurre entre aquellas paredes. Sobretodo si te planteas que estas pagando casi 600 euros por esa asignatura, por que abusen de ti aprovechandose de una situación de poder.
Así que a la siguiente revisión de examen acudes acompañada de tu madre, padre o tutor legal, y entonces el enfermo no se atreve a ponerte la mano encima. Pero te suspende para Septiembre con la esperanza de que vuelvas sola, indefensa.
¿Qué hacer cuando es tu palabra contra la suya? ¿Cómo enfrentarte a una institución con numerosos contactos judiciales, políticos y religiosos cuando el resto de alumnas no se movilizan?